
Desde Clínica Dental Miguel Ángel García Pérez e Hijos hoy os queremos hablaros de la ATM y de los dolores de mandíbula que podemos experimentar si tenemos algún problema con ella.
Esta articulación doble es la que permite los movimientos de mandíbula y está situada delante del oído y a cada lado de la cabeza. Los movimientos se crean por los cinco pares de músculos que la componen y, para todo aquel que lo desconozca, es la articulación que empleamos a menudo dado que es imprescindible a la hora de hablar, masticar, tragar o incluso bostezar.
Si la articulación funciona bien todo marcha sobre ruedas, pero si empezamos a tener alguna dificultad aparecen síntomas que están asociados y que son de gran trascendencia para nuestro día a día, razón por la que se deben corregir.
Los síntomas pueden ser muy diversos y pueden llegar a afectar hasta la espalda. Podemos tener los siguientes:
Si notamos estos ruidos, lo ideal es que nuestro especialista tenga conocimientos en ATM dado que dichos ruidos pueden ser significativos de que algo ocurre en la articulación razón por la que es preferible que solucionemos el problema lo antes posible y así prevenir daños mayores.
Cuando esto ocurre, las razones pueden ser dos:
El dolor de mandíbula no siempre tiene un único origen. En algunos pacientes aparece de forma puntual y desaparece en poco tiempo, mientras que en otros puede mantenerse durante semanas o convertirse en una molestia recurrente que afecta a actividades cotidianas como comer, hablar o bostezar.
Cuando el dolor persiste, es importante no limitarse a tratar únicamente la zona en la que se percibe. La articulación temporomandibular (ATM) forma parte de un sistema en el que intervienen los dientes, los músculos de la masticación, la mandíbula, la articulación y también estructuras de la región cervical.
Por este motivo, dos personas que describen un dolor aparentemente similar pueden necesitar valoraciones y tratamientos completamente diferentes.
Además, el dolor mandibular puede presentarse de formas muy distintas. Puede localizarse delante del oído, en la mejilla, en la zona de la mandíbula o extenderse hacia la sien, el cuello o determinadas zonas de la cabeza. En ocasiones, el paciente no identifica claramente la mandíbula como origen de la molestia.
Esta variedad de síntomas hace especialmente importante realizar una valoración individualizada de la ATM y del dolor orofacial antes de decidir qué tratamiento es el más adecuado.
Uno de los aspectos fundamentales ante un problema de articulación temporomandibular es determinar qué estructuras están implicadas.
El diagnóstico comienza habitualmente con una entrevista clínica en la que se analiza cómo aparece el dolor, cuándo se produce, qué movimientos lo desencadenan y si existen factores que hacen que aumente o disminuya. También es necesario conocer la evolución de los síntomas y si existen episodios de bloqueo o limitación del movimiento.
Durante la exploración pueden valorarse aspectos como:
En determinados casos, la exploración clínica puede complementarse con pruebas de imagen. Dependiendo de lo que se sospeche, pueden utilizarse radiografías, tomografía computarizada o resonancia magnética, especialmente cuando es necesario estudiar con mayor detalle las estructuras óseas, el disco articular o los tejidos blandos.
Por tanto, no todas las personas con dolor de mandíbula necesitan las mismas pruebas. La elección depende de los síntomas y de los resultados obtenidos durante la valoración.
La mandíbula y el cuello no funcionan como estructuras completamente independientes. Los músculos y las articulaciones que participan en la función mandibular están relacionados con otras estructuras de la cabeza y de la región cervical.
Por este motivo, determinados pacientes con problemas temporomandibulares pueden presentar también molestias en el cuello o cefaleas, mientras que en otros casos una alteración cervical puede contribuir a aumentar la percepción del dolor en la región craneofacial.
Esto es especialmente relevante cuando una persona lleva tiempo tratando únicamente el síntoma y la molestia vuelve a aparecer.
Un abordaje adecuado debe intentar determinar qué factores están contribuyendo al dolor, en lugar de centrarse exclusivamente en eliminar temporalmente la molestia.
En pacientes seleccionados puede ser necesaria la colaboración entre diferentes profesionales, especialmente cuando existen componentes musculares, articulares, dentales o cervicales que deben abordarse de forma coordinada. La propia Clínica Dental Miguel Ángel García señala la importancia de un enfoque multidisciplinar en los casos de disfunción temporomandibular y dolor orofacial.
No todo dolor de mandíbula significa que exista una lesión importante. Sin embargo, existen determinadas situaciones en las que resulta recomendable solicitar una valoración profesional.
Conviene consultar cuando:
Especialmente importante es consultar cuando aparece una limitación repentina o importante del movimiento mandibular, un bloqueo o un dolor intenso que no se corresponde con una molestia pasajera.
La finalidad de la consulta no es únicamente confirmar que existe un problema en la ATM, sino identificar qué está ocurriendo y decidir si es necesario realizar pruebas complementarias o derivar al paciente a otro especialista.
Los sonidos articulares son uno de los motivos que más preocupan a las personas cuando comienzan a prestar atención al funcionamiento de su mandíbula.
Sin embargo, un chasquido o ruido articular no debe interpretarse de manera aislada. Es necesario valorar si existe dolor, limitación funcional, bloqueo, cambios en el movimiento mandibular u otros síntomas asociados.
Por ello, escuchar un ruido al abrir o cerrar la boca no significa automáticamente que sea necesario utilizar una férula, realizar un tratamiento dental o recurrir a una intervención.
La decisión terapéutica debe basarse en el conjunto de signos y síntomas y en la exploración realizada por el profesional.
Esta diferenciación es importante porque uno de los errores más frecuentes consiste en asociar automáticamente cualquier ruido mandibular con una determinada enfermedad o con la necesidad de un tratamiento concreto.
No existe un único tratamiento válido para todos los problemas de articulación temporomandibular.
Una vez realizada la valoración, el objetivo es establecer un plan adaptado al origen y a las características del problema. En función de cada caso pueden contemplarse diferentes estrategias terapéuticas.
Entre ellas pueden encontrarse:
La Clínica Dental Miguel Ángel García cuenta con un abordaje multidisciplinar de la disfunción temporomandibular, en el que pueden intervenir diferentes profesionales según las necesidades de cada paciente.
Por tanto, tratar la ATM no significa colocar una férula a todos los pacientes ni realizar el mismo procedimiento en todos los casos.
Los problemas de dolor orofacial pueden ser complejos y, en determinados pacientes, los síntomas no desaparecen después de una primera intervención.
Cuando el dolor continúa, cambia de características o no existe una explicación suficiente para los síntomas, puede ser conveniente revisar nuevamente el diagnóstico.
Una segunda valoración puede ayudar a comprobar si:
Esto resulta especialmente importante en pacientes con dolor mandibular crónico o recurrente, en los que el objetivo debe ser comprender el problema antes de acumular tratamientos diferentes.
Cuando aparece dolor en la mandíbula, es habitual intentar solucionarlo por cuenta propia. Algunas medidas pueden proporcionar alivio puntual, pero no sustituyen a una valoración cuando los síntomas son persistentes.
Uno de los principales errores es normalizar el dolor y acostumbrarse a vivir con él porque aparece únicamente en determinados momentos.
Otro error consiste en asumir que el problema procede necesariamente de los dientes. Aunque la boca y la oclusión forman parte del sistema masticatorio, el dolor puede tener componentes articulares, musculares, cervicales o de otras estructuras.
También debe evitarse utilizar dispositivos o tratamientos sin que exista una indicación profesional. En el caso de las férulas, por ejemplo, su diseño y utilización deben responder a las necesidades concretas del paciente. La propia clínica advierte de que no todas las férulas tienen la misma finalidad y que una férula debe seleccionarse de acuerdo con el problema que se pretende tratar.
Cuando existe una molestia mandibular, algunas medidas generales pueden ayudar a evitar una sobrecarga adicional del sistema masticatorio.
Durante un periodo de dolor puede ser recomendable evitar hábitos que obliguen a realizar un esfuerzo mandibular excesivo, como masticar alimentos especialmente duros durante periodos prolongados o mantener la mandíbula sometida a esfuerzos innecesarios.
También puede ser útil prestar atención a los momentos en los que se produce tensión mandibular durante el día. Muchas personas mantienen los músculos de la mandíbula contraídos sin darse cuenta, especialmente durante situaciones de concentración o tensión.
Sin embargo, estas medidas deben entenderse como medidas de apoyo y no como un diagnóstico ni como un tratamiento universal.
Si el dolor continúa, aumenta o se acompaña de limitación funcional, lo adecuado es realizar una valoración profesional.
Las molestias relacionadas con la articulación temporomandibular pueden afectar considerablemente a la calidad de vida cuando se mantienen en el tiempo. Por ello, ante un dolor de mandíbula persistente, problemas de movimiento, bloqueos o molestias asociadas en la cabeza y el cuello, es recomendable estudiar el problema de manera individualizada.
En la Clínica Dental Miguel Ángel García, en Palencia, se aborda la disfunción temporomandibular y el dolor orofacial mediante una valoración global del paciente. El objetivo es determinar qué factores pueden estar participando en el problema y establecer, cuando sea necesario, un tratamiento coordinado con otros profesionales.
La valoración de la ATM permite diferenciar entre diferentes tipos de problemas y evitar que el tratamiento se base únicamente en el síntoma.
Si tienes dolor de mandíbula, molestias al mover la boca, tensión muscular, problemas relacionados con la articulación temporomandibular o dolor orofacial recurrente, una valoración especializada puede ayudar a determinar cuál es el origen de las molestias y qué opciones existen en tu caso.