
Como os dijimos hace unos días, las afecciones bucales son varias, pero también las formas de evitarlas son variadas. Hoy, desde Clínica Dental Miguel Ángel García Pérez e Hijos, os terminamos de contar cuáles son.
No sólo tener buenos hábitos de higiene dental es importante, también el resto han de serlo. Con esto nos referimos, más bien, a no tomar alcohol en exceso, o no fumar constantemente, ayuda mucho.
Cuando fumamos, las arterias se obstruyen y, además, se enmascaran gran parte de los síntomas que pueden presentar algunas enfermedades orales, como sería el caso de la periodontitis. Por otra parte, también destacamos que el tabaquismo está detrás de la xerostomía y de la halitosis.
Una buena alimentación también resulta clave para prevenir las afecciones bucales. Si apostamos por una dieta saludable, que sea rica en frutas y verduras, y además evitas el consumo de sal y azúcar en exceso, estarás contribuyendo mucho. Hay que mejorar la alimentación desde la base.
Si lo hacemos, vamos a conseguir que esas prácticas nutricionales nos proporcionen un mejor organismo. Hay que tener en cuenta que las vitaminas y minerales que nuestro cuerpo necesita, al igual que los precisa nuestra salud dental, estarán presentes en esos alimentos saludables.
Por supuesto, otra de las cosas que demos evitar para tener una buena salud dental y que no aparezcan afecciones bucales es el estrés. Puede parecer raro afirmar esto, pero lo cierto es que algunas infecciones en la boca, como ocurre con el herpes labial o las llagas bucales, surgen a consecuencia de episodios de estrés y ansiedad.
Por ello, es por lo que recomendamos que se procure llevar, en la medida de lo posible, una vida vida saludable.
Cuidar la salud bucodental no consiste únicamente en mantener los dientes limpios. La boca está formada por dientes, encías, lengua, mucosas, glándulas salivales y articulaciones que trabajan conjuntamente, por lo que cualquier alteración en uno de estos elementos puede afectar a nuestra calidad de vida.
En la primera parte de este artículo repasamos algunas de las afecciones bucales más frecuentes y las medidas básicas para prevenirlas. En esta segunda parte queremos ir un paso más allá y centrarnos en otros problemas de salud oral que también pueden aparecer en el día a día, así como en las señales que nos pueden indicar que es conveniente realizar una revisión odontológica.
Prestar atención a pequeños cambios en la boca, mantener unos hábitos adecuados y acudir periódicamente al dentista son tres pilares fundamentales para prevenir afecciones bucales y detectar cualquier alteración en sus primeras fases.
El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria. Puede producirse durante el día, aunque es especialmente frecuente durante el sueño, cuando muchas personas no son conscientes de que lo padecen.
El problema no se limita al desgaste de los dientes. Cuando el bruxismo se mantiene durante mucho tiempo, la presión ejercida sobre las piezas dentales y las estructuras que participan en la masticación puede provocar diferentes molestias.
Entre las señales que pueden hacer sospechar de la existencia de bruxismo encontramos:
El estrés y determinados factores emocionales pueden favorecer el apretamiento dental, aunque el bruxismo puede tener diferentes causas y no debe atribuirse automáticamente a una única circunstancia.
Por este motivo, si observamos desgaste anormal de los dientes o tenemos molestias frecuentes en la mandíbula, es recomendable realizar una valoración odontológica. En función de cada caso, el profesional podrá determinar si es necesario establecer medidas específicas de protección, como una férula de descarga.
La sensibilidad dental aparece cuando determinados estímulos provocan una respuesta dolorosa o incómoda en uno o varios dientes. Es habitual notar molestias al tomar alimentos o bebidas muy frías, calientes, dulces o ácidas, aunque también pueden aparecer durante el cepillado.
No siempre significa que exista una enfermedad grave, pero tampoco conviene acostumbrarse a vivir con sensibilidad dental.
Entre las causas que pueden favorecerla se encuentran el desgaste del esmalte, la exposición de zonas de la raíz, determinados problemas gingivales, tratamientos dentales recientes o una técnica de cepillado demasiado agresiva.
Para reducir el riesgo de sensibilidad es importante:
La sensibilidad persistente puede ser también un indicio de otro problema que necesita tratamiento. Por ello, no debería solucionarse únicamente intentando evitar los alimentos que producen molestias.
La saliva cumple numerosas funciones en nuestra boca. Ayuda a mantener húmedas las mucosas, facilita la masticación y la deglución, participa en la percepción de los sabores y contribuye a proteger los dientes y los tejidos orales.
Cuando existe una disminución importante de la producción de saliva hablamos de xerostomía o sensación de boca seca.
La boca seca puede estar relacionada con diferentes circunstancias, entre ellas el consumo de determinados medicamentos, algunas enfermedades, cambios fisiológicos o tratamientos médicos. También puede verse favorecida por hábitos que contribuyen a la deshidratación.
Cuando la sequedad es habitual pueden aparecer dificultades para hablar o tragar, sensación de ardor, alteraciones del gusto y mayor predisposición a determinados problemas bucodentales.
Para cuidar la boca cuando existe sensación de sequedad puede ser útil:
Si la sensación de boca seca se mantiene durante semanas, es recomendable consultar con un profesional para determinar su posible origen.
La candidiasis oral es una infección producida por hongos del género Candida. Puede manifestarse mediante placas o lesiones blanquecinas en determinadas zonas de la boca, además de producir molestias, irritación o sensación de ardor.
No todas las manchas blancas que aparecen en la boca corresponden a una candidiasis. Existen diferentes lesiones de la mucosa oral que pueden presentar un aspecto similar, por lo que el diagnóstico debe realizarlo un profesional sanitario.
Algunos factores pueden favorecer la aparición de candidiasis oral, especialmente aquellos que alteran el equilibrio normal de microorganismos de la boca. Entre ellos se encuentran determinadas enfermedades, algunos tratamientos médicos y ciertas circunstancias que afectan a las defensas del organismo.
Las personas que utilizan determinados medicamentos inhalados también deben prestar especial atención a su higiene oral. En estos casos, seguir correctamente las indicaciones del profesional que ha prescrito el tratamiento puede ayudar a reducir determinadas complicaciones orales.
Si aparecen placas blancas persistentes, molestias, sensación de quemazón o cambios que no desaparecen, no es recomendable intentar determinar el origen únicamente por el aspecto de la lesión. Una revisión permitirá identificar la causa y establecer el tratamiento adecuado.
La mayoría de las pequeñas lesiones de la mucosa oral tienen una evolución favorable. Sin embargo, una herida, úlcera, mancha o cambio de aspecto que persiste debe ser valorado por un profesional.
Debemos prestar especial atención cuando una lesión:
Esto no significa que una lesión persistente sea necesariamente grave. Existen numerosas causas benignas de alteraciones de la mucosa. La importancia de la revisión reside precisamente en determinar qué está provocando el cambio y descartar problemas que necesiten atención específica.
La detección temprana es especialmente importante cuando hablamos de lesiones de la cavidad oral. Por eso, si observamos algo diferente en nuestra boca y no sabemos qué lo ha provocado, es preferible consultar y salir de dudas.
La lengua participa en funciones esenciales como la masticación, la deglución, el habla y la percepción de los sabores. Además, su superficie puede acumular restos y microorganismos.
Por ello, la higiene de la lengua puede formar parte de una correcta rutina de cuidado bucodental.
No es necesario realizar una limpieza agresiva. De hecho, ejercer demasiada presión puede irritar la superficie lingual. Lo adecuado es utilizar un cepillo o limpiador lingual siguiendo las recomendaciones del profesional.
También conviene prestar atención a cambios persistentes en su aspecto, como manchas, lesiones, cambios de color, dolor o alteraciones que no desaparecen.
La lengua puede proporcionar información sobre el estado de la boca, pero su aspecto por sí solo no permite establecer un diagnóstico. Ante cualquier cambio que persista, la mejor opción es realizar una revisión.
Los piercings colocados en la lengua, labios u otras zonas de la cavidad oral pueden producir determinados problemas. El contacto repetido de la joya con los dientes y las encías puede generar traumatismos y favorecer el desgaste o las lesiones de los tejidos.
Además, durante la colocación existe riesgo de lesión e infección si no se realiza en condiciones adecuadas.
Si una persona lleva un piercing oral, es importante prestar atención a:
Los problemas ocasionados por determinados hábitos o elementos externos pueden pasar desapercibidos al principio. Por ello, las revisiones odontológicas también permiten comprobar que no se están produciendo daños progresivos en los dientes o tejidos de la boca.
Las personas que utilizan prótesis removibles deben prestar especial atención al estado de las encías y de las mucosas sobre las que se apoya la prótesis.
Una prótesis que no se adapta correctamente puede producir zonas de presión, roces y pequeñas lesiones. Si estas molestias aparecen de forma repetida, no conviene intentar solucionarlas únicamente modificando la forma de utilizar la prótesis.
En estos casos, el profesional puede comprobar el ajuste, el estado y la funcionalidad de la prótesis, además de revisar los tejidos de la boca.
Una buena rutina de mantenimiento también incluye limpiar correctamente la prótesis y mantener una higiene adecuada de las estructuras orales.
Si una prótesis comienza a resultar incómoda después de mucho tiempo de uso, puede ser necesario revisarla. La boca cambia con el paso de los años y una prótesis que anteriormente se ajustaba correctamente puede necesitar una adaptación o sustitución.
Algunos medicamentos pueden producir efectos secundarios que afectan a la boca. Uno de los más conocidos es la disminución del flujo salival, que puede generar sensación de sequedad.
Por eso, cuando acudimos al dentista es importante informar sobre los medicamentos que estamos tomando, incluso si se trata de tratamientos habituales.
Esto permite al profesional disponer de una visión más completa de nuestro estado de salud y valorar si determinados síntomas pueden estar relacionados con la medicación.
Nunca debemos suspender ni modificar un medicamento por nuestra cuenta para solucionar una molestia bucal. Si existe sospecha de que un tratamiento está provocando sequedad, irritación u otro efecto secundario, lo adecuado es comentarlo tanto con el odontólogo como con el profesional sanitario responsable de la medicación.
Prevenir las afecciones bucales no significa intentar solucionar todos los problemas en casa. La prevención también consiste en saber identificar cuándo una alteración necesita ser revisada por un dentista.
Una pequeña molestia que desaparece rápidamente puede no tener mayor importancia. Sin embargo, cuando un síntoma se mantiene, se repite o empeora, merece una valoración profesional.
Las revisiones odontológicas permiten detectar problemas que todavía no producen dolor y comprobar el estado de dientes, encías, mucosas y otras estructuras de la cavidad oral.
Además, las recomendaciones preventivas pueden adaptarse a las necesidades de cada persona: edad, hábitos, tratamientos médicos, presencia de prótesis, ortodoncia, antecedentes de problemas dentales o determinadas condiciones de salud.
Aunque cada problema requiere unas medidas específicas, existen algunos hábitos generales que ayudan a mantener una buena salud bucodental:
La prevención debe adaptarse a cada paciente. No todas las personas tienen las mismas necesidades ni presentan los mismos factores de riesgo, por lo que una revisión profesional es la mejor forma de establecer unas pautas personalizadas.
Una visita al dentista no debería depender exclusivamente de la aparición de dolor. Algunas afecciones pueden avanzar durante un tiempo sin provocar síntomas importantes.
Por este motivo, conviene solicitar una revisión si detectamos cambios persistentes en la boca, lesiones que no cicatrizan, sensibilidad recurrente, sequedad bucal, desgaste de los dientes, molestias en la mandíbula o cualquier alteración que no sepamos explicar.
En Clínica Dental Miguel Ángel García Pérez, en Palencia, realizamos una valoración individualizada para conocer el estado de la salud bucodental y determinar si es necesario algún tratamiento o simplemente reforzar las medidas preventivas.
El objetivo no es únicamente tratar una afección cuando aparece, sino ayudar a conservar una boca sana a largo plazo.
La salud de nuestra boca depende de muchos factores y no siempre podemos evitar por completo la aparición de una afección bucal. Sin embargo, sí podemos reducir determinados riesgos mediante unos hábitos adecuados y, sobre todo, detectando cuanto antes cualquier cambio que se produzca en la cavidad oral.
Bruxismo, sensibilidad dental, xerostomía, candidiasis, lesiones de la mucosa o problemas relacionados con prótesis son situaciones que merecen atención cuando se mantienen en el tiempo.
Por eso, si tienes alguna molestia o has observado un cambio en tu boca que no desaparece, lo más recomendable es consultar con un dentista en Palencia y recibir una valoración profesional.
En la Clínica Dental Miguel Ángel García Pérez trabajamos para cuidar la salud bucodental de nuestros pacientes mediante un enfoque preventivo y personalizado.
Una revisión a tiempo puede ayudarte a mantener una boca sana y evitar que un pequeño problema se convierta en una complicación mayor.
No obstante, si pese a tener todas las precauciones posibles, os encontráis con una afección bucal, os recomendamos que vengáis a vernos para tratarla cuanto antes y que no se convierta en un problema mayor.